Probar y mejorar un diseño — Diseño, 4–6 años
El primer diseño es un punto de partida, no una respuesta definitiva. Lo probamos, observamos qué ocurre y cambiamos una parte para que funcione mejor para quien lo usará.
Hacer, probar, cambiar
Los diseñadores aprenden haciendo una versión y probándola en la situación real. Una prueba muestra qué funciona y qué necesita cambiar. Cambiar una cosa cada vez ayuda a saber qué idea mejoró el objeto.
¿Por qué probar la primera idea?
Un dibujo no puede mostrar todo lo que ocurre cuando alguien sujeta, se pone, abre o mueve un objeto. Una prueba real descubre sorpresas antes de terminar el diseño. Así mejoraron las herramientas y los refugios: aprendiendo de lo que fallaba.
Una caja que permanece cerrada
Haces una caja de papel para cuatro ceras, pero la tapa se abre. Primero, mete las ceras dentro y pon la caja boca abajo. Después, observa que la tapa es dos centímetros corta por un lado. Haz esa solapa dos centímetros más larga, vuelve a doblar y repite la prueba. Si queda cerrada, el cambio ayudó.
Una prueba fallida es útil
Cuando un modelo se rompe, es normal pensar que toda la idea era mala. Pero la prueba te ha dado información: una parte no funcionó en esa situación. Conserva lo que funciona, cambia la parte débil y vuelve a probar. Mejorar no es empezar desde cero.
Mejorar cosas que usas
Usas este proceso cuando cambias de sitio un cojín, modificas una herramienta de dibujo o reconstruyes un puente de juguete después de que se caiga. Observa el problema, haz un cambio y vuelve a probar. Así los objetos cotidianos se vuelven más fáciles, seguros o resistentes.
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