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Muestras que responden a una pregunta — Datos, 11–13 años

Una encuesta solo sirve cuando sus preguntas y su grupo de personas encajan con lo que queremos saber.

Preguntar a un grupo representativo

Los datos empiezan con una pregunta, como «¿Cómo llegan los alumnos al colegio?». Normalmente no puedes preguntar a todo el mundo, así que eliges una muestra. Una buena muestra se parece al grupo mayor en los aspectos importantes para la pregunta.

¿Por qué no preguntar a todo el mundo?

El problema son el tiempo, el coste y el acceso: una escuela, una ciudad o una página pueden tener demasiadas personas. Una muestra permite hacer una estimación sin preguntar a todo el mundo. Surgió de la necesidad de estudiar una población midiendo solo una parte manejable.

Una encuesta en el colegio

Un colegio tiene 600 alumnos y quiere estimar cuántos van andando. Primero elige 60 alumnos de distintos cursos, no solo amigos. Después hace la misma pregunta breve y cuenta las respuestas. Si 18 van andando, la estimación es 18/60 = 30%, es decir, unos 180 de los 600 alumnos.

La muestra más fácil

Un error frecuente es preguntar solo a las personas que están más cerca, contestan antes o se parecen a ti. Parece lógico porque ahorra trabajo, pero sus respuestas pueden ser distintas de las del resto. Una muestra puede ser grande y seguir sesgada si faltan grupos importantes.

Dónde se usan las muestras

Las encuestas de opinión usan muestras para estimar qué piensa una población mayor. Los científicos pueden probar un tratamiento en un grupo seleccionado antes de estudiar sus efectos más amplios. Los estudios de mercado también muestrean clientes, pero la conclusión debe decir «en esta muestra» salvo que el método permita generalizar.

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