Contrastes de hipótesis — Datos, 14–17 años
Una forma estructurada de decidir si unos datos serían sorprendentes suponiendo verdadera una explicación inicial.
Idea
Un contraste de hipótesis empieza con una afirmación prudente, llamada hipótesis nula, como «el nuevo tratamiento no cambia nada». Se comparan los datos observados con lo que predice. Si los datos fueran muy raros, se rechaza la nula; si no, no hay pruebas suficientes para rechazarla.
¿Para qué sirven?
Al ver una diferencia en una muestra, es fácil llamarla efecto real. Sin embargo, las muestras varían de forma natural aunque nada haya cambiado. Los contrastes de hipótesis ayudan a distinguir una diferencia compatible con el azar de otra difícil de explicar solo por azar.
Ejemplo resuelto
Se lanza una moneda 100 veces y salen 62 caras. Se parte de la hipótesis nula de que es equilibrada, así que la probabilidad de cara es 0,5. Cerca de 50 es lo esperado; 62 es bastante raro. Un cálculo da un valor p bilateral de aproximadamente 0,02, menor que 0,05, y se rechaza con cautela la hipótesis de equilibrio.
Error frecuente
Rechazar la hipótesis nula no demuestra que la alternativa sea cierta, y no rechazarla no demuestra que la nula sea cierta. El error es comprensible porque en el lenguaje cotidiano una prueba parece un veredicto; la evidencia estadística es más limitada y depende del diseño.
Dónde aparecen
Los investigadores clínicos usan contrastes al comparar tratamientos, y los ingenieros al comprobar si un proceso ha cambiado. Las noticias pueden hablar de una «diferencia significativa», así que entender el contraste ayuda a preguntar qué tamaño tuvo la diferencia y cómo se recogieron los datos.
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