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Hacer una pregunta y recoger respuestas — Datos, 4–6 años

Los datos suelen empezar con una pregunta. Podemos hacer la misma pregunta sencilla a varias personas y guardar sus respuestas para descubrir algo sobre el grupo.

Empezar con una pregunta

Los datos pueden empezar cuando queremos saber algo y hacemos una pregunta clara. Por ejemplo: «¿Qué fruta les gusta más a las personas de nuestra clase?» Cada persona da una respuesta y las guardamos juntas para observarlas después.

¿Por qué preguntar de la misma manera?

Una pregunta resuelve el problema de tener que adivinar qué piensa o prefiere un grupo. Hacer la misma pregunta a todos permite comparar las respuestas de forma justa. Desde hace mucho tiempo, las personas recogen respuestas para tomar decisiones juntas, como elegir comida o planear un viaje.

Ejemplo: fruta preferida

Preguntamos a cuatro niños: «¿Qué fruta eliges: manzana, plátano o pera?» Ana dice manzana, Ben dice plátano, Chiara dice manzana y Dani dice pera. Anotamos una respuesta por niño y vemos que la manzana se eligió dos veces, el plátano una vez y la pera una vez.

El error tentador

Es fácil preguntar a un amigo y tomar su respuesta como la respuesta del grupo. Parece razonable porque ese amigo forma parte del grupo, pero una sola persona puede tener gustos poco habituales. Preguntar a más personas da una imagen mejor, sobre todo si el grupo tiene gustos diferentes.

Dónde resulta útil

Usamos preguntas y respuestas cuando una familia elige una película, una clase elige un juego o un médico pregunta por los síntomas. Las tiendas y los parques también preguntan qué necesita la gente. Las respuestas ayudan a organizarse, pero no aseguran que todos estén de acuerdo.

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