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El infinitivo en latín — Lenguas clásicas, 11–13 años

Aprende cómo una forma como amare significa «amar» y puede formar parte de una oración latina mayor.

Una acción sin sujeto nombrado

Un infinitivo nombra una acción sin decir quién la realiza: amare significa «amar», currere «correr» y videre «ver». A menudo funciona como una idea o una cosa dentro de la oración. En latín suele tener una terminación reconocible, aunque su forma puede cambiar según el tiempo y la voz.

¿Para qué sirve esta forma?

El problema es que necesitamos hablar de acciones antes de elegir una persona o un tiempo: «aprender es útil» o «quiero salir». El infinitivo ofrece un nombre de acción flexible. En latín también aparece después de verbos de pensar, decir y querer, conectando una idea con otra de forma compacta.

Después de «quiero»

Lee Marcus currere vult. Primero, Marcus es la persona. Después, currere termina en -re y significa «correr». Por último, vult significa «quiere». Une las partes: «Marco quiere correr». El infinitivo no significa «él corre»; nombra la acción que Marco quiere realizar.

El infinitivo no es un verbo personal

Un error frecuente es traducir currere por «él corre» porque parece un verbo. Es comprensible: describe una acción, y en español la diferencia puede ocultarse en algunas expresiones. Pero el infinitivo latino no indica por sí mismo quién actúa. Busca otro verbo o nombre para saber quién se relaciona con la acción.

Acciones convertidas en ideas

Los infinitivos aparecen cuando tratamos una acción como una idea: «escuchar con atención ayuda», «decidimos esperar» o «espera ganar». El mismo patrón aparece en instrucciones y planes. Es útil porque podemos hablar de la acción, quererla o valorarla sin repetir una oración completa cada vez.

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