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Lugares que compartimos — Educación cívica, 4–6 años

Un parque, una biblioteca o una acera son usados por muchas personas. Cuidar los lugares compartidos ayuda a que otros también puedan usarlos.

Compartido significa que todos pueden usarlo

Un lugar compartido no es la habitación privada de una persona. Muchas personas pueden usarlo, así que cada una debe dejar espacio y cuidar lo que otros necesitan. Un banco, un camino o un libro de biblioteca pueden compartirse sin ser de una sola persona.

¿Por qué cuidar los lugares compartidos?

Si una persona tira basura, rompe algo o bloquea un camino, muchas otras pierden un lugar seguro y agradable. Cuidamos los lugares compartidos porque las acciones de una persona pueden afectar a todo un grupo. Así el lugar sigue siendo útil para quien venga después.

Cuidar del parque

En el parque, Ana termina su merienda y ve dos papeleras: una para residuos generales y otra para papel. Primero mira las etiquetas. Después tira el envoltorio en la papelera correcta. Por último, avisa a un adulto de que un columpio está roto, en vez de subirse.

Compartido no significa que a nadie le importa

Un niño puede pensar: «No es mío, así que no tengo que cuidarlo». Es comprensible, porque no compró el banco ni el libro. Pero las cosas compartidas sirven a muchas personas, así que cada una debe ayudar a dejarlas seguras y listas para usar.

Cuidar en la comunidad

Esta idea aparece en parques, autobuses, bibliotecas, parques infantiles y escaleras compartidas. Guardamos la basura, tratamos los objetos con cuidado y dejamos sitio a los demás. También avisamos a un adulto de confianza si algo es peligroso, está roto o bloquea el paso.

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