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Promesas y responsabilidades — Educación cívica, 4–6 años

Una promesa es elegir hacer algo, y una responsabilidad es algo que debemos cuidar. Educación cívica, 4–6 años.

Una promesa es algo que pensamos cumplir

Cuando prometes devolver un juguete o dar de comer a la mascota, dices que los demás pueden contar contigo. Una responsabilidad es una tarea que te corresponde, aunque nadie esté mirando. Las dos cosas ayudan a que las personas confíen unas en otras.

¿Por qué importan las promesas?

Los grupos necesitan saber qué ocurrirá después. Si las personas cumplen sus promesas, un niño puede confiar en que le devolverán el abrigo o harán una tarea. Las promesas surgieron para resolver este problema diario: los planes compartidos fallan cuando nadie asume la responsabilidad.

Una promesa en tres pasos

Mía promete regar la planta de la clase el lunes, el miércoles y el viernes. Primero, marca esos tres días en un calendario con dibujos. Después, le da una taza pequeña cada día. Por último, dice a la maestra que ha terminado la tarea.

Una promesa no es un deseo

Un niño puede decir «lo prometo» porque de verdad quiere que algo ocurra, pero después olvidarse o descubrir que la tarea es demasiado difícil. Es un error comprensible: querer ayudar parece lo mismo que estar preparado. Antes de prometer, comprueba la tarea, el momento y si necesitas ayuda de un adulto.

Promesas fuera de la escuela

Las promesas importan en casa, en el deporte y con los vecinos. Un niño puede prometer devolver un libro prestado, cuidar un casco o encontrarse con un amigo en el lugar acordado. La responsabilidad también significa pedir ayuda pronto si no se puede cumplir el plan.

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