Una queja puede pedir un cambio — Educación cívica, 4–6
Una queja clara y respetuosa cuenta a los responsables qué salió mal y qué podría ayudar. Educación cívica, 4–6 años.
Una queja explica un problema
Una queja no es solo decir que algo no te gusta. Es un mensaje claro a la persona o grupo responsable: pasó esto, causó un problema y este cambio podría mejorarlo. Puedes pedir a un adulto que te ayude a decirlo.
¿Por qué hablar con quien es responsable?
Un problema que nadie cuenta puede seguir oculto, aunque muchas personas lo sufran. Las quejas dan a una organización información útil sobre la vida real, para que repare algo, explique una norma o haga un lugar más fácil de usar.
Hacer una queja clara
El grifo del parque está demasiado alto para ti. Primero cuenta qué pasa: «No llego al grifo». Después explica el efecto: «No puedo llenar mi botella». Por último, sugiere una ayuda: «¿Podría haber un grifo más bajo o un escalón?». Así, el responsable sabe qué cambiar.
Una queja no es un insulto
Cuando algo parece injusto, puede salirte un grito: «¡Esto es una tontería!». Es comprensible porque estás enfadado, pero los insultos esconden la información útil; hablar con calma del problema facilita que alguien te ayude.
Dónde ayuda esto
Puedes quejarte de un columpio roto, de una rampa que falta o de un cartel confuso en la biblioteca. Cuéntaselo a un adulto de confianza, que puede contactar con el parque, la biblioteca o el ayuntamiento; no tienes que resolverlo tú solo.
Sigue explorando
Otros idiomas
Cargando MyLeoNes™…