Usar el baño con higiene — Bienestar, 4–6 años
Usar el baño incluye notar cuándo el cuerpo necesita ir, limpiarse y lavarse las manos después. Estos pasos protegen la comodidad, la privacidad y la salud.
El hábito del baño
Cuando tu cuerpo dice que necesita ir al baño, vas, te tomas tu tiempo y mantienes limpio el espacio. Te limpias como te ha enseñado un adulto, tiras de la cadena cuando corresponde y te lavas las manos después. Puedes pedir ayuda con la ropa, la limpieza o una cerradura difícil; eso forma parte de aprender a cuidarte.
Por qué importan estos pasos
Los residuos del baño pueden llevar gérmenes, y dejar humedad en la piel puede causar dolor o incomodidad. Las personas crearon hábitos de limpieza y lavado de manos para evitar que los gérmenes pasen al cuerpo, la comida y los objetos compartidos. El problema no es usar el baño, sino dejar gérmenes o suciedad detrás.
Después de usar el baño
Leo nota que necesita hacer caca y va al baño. Se sienta con cuidado, se limpia hasta que el papel queda suficientemente limpio y tira el papel donde le ha enseñado un adulto. Tira de la cadena, comprueba que el suelo y el asiento están limpios, se viste y se lava las manos con jabón. Después puede volver a jugar.
El error de hacerlo deprisa
Un niño puede salir corriendo después de tirar de la cadena porque jugar parece más urgente que limpiarse. Es comprensible: el cuerpo parece haber terminado, y limpiarse o lavarse puede parecer trabajo extra. Pero revisar y limpiar bien evita irritaciones, malos olores y que se propaguen gérmenes. Si algo es difícil, pide ayuda a un adulto en vez de ocultarlo.
Dónde sirve
Este hábito ayuda en casa, en la escuela infantil, en el colegio, en casa de un amigo y en baños públicos. El inodoro, la papelera o la cisterna pueden ser distintos, así que mira las señales o pregunta a un adulto. La idea principal es la misma: escuchar el cuerpo, dejar limpio el lugar y lavarse las manos.
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