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Seguridad con los medicamentos — Bienestar, 4–6 años

Los medicamentos pueden ayudar cuando estamos enfermos, pero no son caramelos ni juguetes. Un adulto de confianza debe elegirlos y darlos siguiendo la etiqueta o las instrucciones de un profesional sanitario.

Solo con un adulto

Un medicamento está hecho para ayudar con un problema concreto de salud, como un dolor o una infección. Solo debes tomarlo cuando un adulto te lo dé y te explique para qué sirve. Nunca tomes una pastilla, jarabe o crema porque parezca un caramelo, huela bien o sea de otra persona.

Por qué los adultos comprueban

El medicamento adecuado puede ayudar, pero el medicamento o la cantidad equivocados pueden hacer enfermar a alguien. Por eso los medicamentos llevan etiquetas, medidores e instrucciones de médicos o farmacéuticos. Los adultos comprueban el nombre, la cantidad y la hora porque un medicamento útil para una persona puede no ser seguro para otra.

Un jarabe para la tos

Noah tiene tos y un adulto decide usar el jarabe recomendado para él. El adulto lee la etiqueta, comprueba que es el medicamento de Noah y mide la cantidad indicada con el vasito incluido. Noah solo lo toma cuando el adulto se lo da; después, el frasco queda cerrado y guardado. Noah no lo comparte con su hermana.

El error de parecer un caramelo

Un niño puede coger una pastilla de color porque parece un caramelo. Es un error comprensible: los caramelos son de colores y algunos medicamentos tienen buen olor o sabor. Pero los medicamentos se miden para un problema de salud, no se eligen por su aspecto. Para, no lo pruebes y avisa enseguida a un adulto si encuentras medicamentos.

Dónde sirve

Esta regla sirve para pastillas, cápsulas, jarabes, cremas, gotas e inhaladores en casa o durante un viaje. También sirve si un amigo te ofrece algo o si un medicamento queda sobre una mesa. Los medicamentos deben estar en su lugar; si tocas o tomas uno por accidente, avisa a un adulto.

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