Secretos seguros y secretos que no lo son — Bienestar, 7–10 años
Saber la diferencia ayuda a un niño a protegerse y a contárselo a un adulto de confianza. Bienestar, 7–10 años.
Un secreto que puedes guardar
Un secreto seguro suele ser una sorpresa breve que pronto se compartirá, como un regalo de cumpleaños. Un secreto que no es seguro te hace sentir preocupado, asustado o presionado, o responsable de impedir que alguien reciba ayuda.
Por qué los secretos necesitan un límite
A veces alguien pide a un niño que guarde un secreto para ocultar un daño, una conducta peligrosa o un problema que necesita a un adulto. Los niños pueden callar por lealtad o miedo a meter a alguien en problemas; la seguridad importa más que la promesa.
Qué hacer con un secreto preocupante
Un vecino dice: «No le digas a nadie que lo rompí yo», y Leo se preocupa. Primero recuerda que un secreto preocupante se puede contar. Después explica exactamente lo ocurrido a un adulto de confianza y sigue contándolo hasta que alguien le ayude.
La trampa de la lealtad
Un niño puede pensar que contarlo rompe la confianza o causa problemas a un amigo. Es una preocupación comprensible: normalmente las promesas importan. Pero ninguna promesa hace responsable a un niño de un peligro, un daño o de impedir la ayuda necesaria.
Dónde ayuda
Esta idea ayuda con secretos sobre tocamientos inseguros, amenazas, acoso, mensajes aterradores en Internet, objetos dañados o alguien herido. El niño puede elegir a un adulto de confianza, como un cuidador, profesor, orientador escolar o servicio de emergencias.
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