Los hábitos de higiene protegen la salud — Bienestar, 7–10 años
Algunos hábitos sencillos de higiene eliminan microbios antes de que lleguen a la boca, los ojos u otras personas. No se trata de ser perfecto, sino de cuidar el cuerpo y los espacios compartidos.
Qué hacen los hábitos de higiene
Los microbios son seres vivos diminutos que pueden pasar de las manos, los dientes, la piel o las superficies a nuestro cuerpo. Lavarse las manos, cepillarse los dientes y taparse al toser reducen ese recorrido. Estos hábitos no eliminan todos los microbios, pero ayudan aunque no sean perfectos.
Por qué importan
Las personas observaron que las enfermedades se propagaban más cuando las manos, el agua y los utensilios estaban sucios, incluso antes de poder ver los microbios. Los hábitos de higiene resuelven un problema práctico: interrumpen algunos caminos que usan los microbios. No buscan tener miedo a la suciedad, sino reducir riesgos evitables.
Un ejemplo de lavarse las manos
Has acariciado al perro de la familia y vas a comer una manzana. Primero, moja las dos manos con agua limpia. Después, añade jabón y frota las palmas, el dorso, entre los dedos y alrededor de los pulgares durante unos 20 segundos. Enjuaga y sécalas con una toalla limpia antes de tocar la manzana.
La trampa del aclarado rápido
Un error frecuente es mojarse las manos rápidamente y parar enseguida. Parece lógico porque las manos se ven limpias, pero el agua sola no desprende tanta suciedad y grasa como el jabón y la fricción. Dedica tiempo a cubrir todas las zonas, sobre todo los pulgares, las puntas y entre los dedos.
Más allá del cuarto de baño
Los hábitos de higiene ayudan al cocinar, compartir material deportivo, cuidar de una mascota o visitar a alguien enfermo. En la cocina, lavarse las manos antes de tocar la comida puede impedir que los microbios pasen de un huevo crudo a un sándwich. En casa, un cepillo limpio y cepillarse con regularidad también protegen los dientes de las caries.
Sigue explorando
Otros idiomas
Cargando MyLeoNes™…