Sensores y ciclos de retroalimentación — Tecnología, 14–17 años
Muchas tecnologías no se limitan a obedecer una orden: miden lo que ocurre y ajustan su acción. Esto es un ciclo de retroalimentación.
Idea
Un sensor mide algo, como temperatura, luz o movimiento. Un controlador compara la medida con un objetivo y cambia una salida, como un calentador o un motor. El ciclo se repite, de modo que el sistema responde a condiciones cambiantes en vez de seguir una orden fija.
Por qué
El problema es que el mundo no permanece igual. Un calentador encendido exactamente diez minutos puede dejar una habitación fría y otra demasiado caliente. Los ingenieros usaron la retroalimentación para que las máquinas respondieran a las condiciones reales, a partir de sistemas de control desarrollados para motores de vapor y termostatos.
Ejemplo resuelto
Un termostato tiene como objetivo 20 °C. El sensor lee 18 °C, así que el controlador enciende la calefacción. Más tarde lee 20,5 °C y el controlador la apaga. Si la habitación baja a 19,5 °C, el ciclo vuelve a encenderla; sigue comprobando en vez de adivinar una sola vez.
Trampa
Es razonable suponer que un sensor dice la verdad exacta. Solo mide donde está, con precisión limitada, y puede estar tapado, retrasado o mal calibrado. Un termostato junto a un radiador puede creer que toda la habitación está caliente aunque la esquina más alejada esté fría.
Uso
La retroalimentación controla el control de crucero, el brillo del móvil, el enfoque de la cámara, los ciclos de la lavadora y muchos robots. Es útil cuando cambian las condiciones y un dispositivo debe mantenerse cerca de un objetivo. No es magia: un sensor malo o un objetivo mal elegido puede causar un comportamiento deficiente.
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