El ciclo del agua — Ciencias, 7–10 años
El agua viaja entre el suelo, el aire, los ríos, los lagos y los mares. La luz del Sol y el enfriamiento la mantienen en movimiento mediante la evaporación, la condensación y las precipitaciones.
El agua sigue moviéndose
El ciclo del agua consiste en que el agua cambia de lugar y, a veces, también de estado. La luz del Sol calienta el agua y una parte se convierte en vapor invisible. Más arriba, el aire frío puede transformar el vapor en pequeñas gotas dentro de las nubes. Cuando las gotas pesan, cae lluvia, nieve o granizo y el viaje empieza de nuevo.
¿Por qué hablamos de un ciclo?
Un charco puede desaparecer, pero el agua no ha dejado de existir. Los científicos necesitaban relacionar charcos, nubes, ríos y lluvia. El ciclo explica adónde va el agua y por qué puede volver a usarse una y otra vez, aunque viaje lejos o permanezca congelada durante un tiempo.
Un charco después de la lluvia
Imagina un charco que queda después de llover. Primero, el Sol calienta su superficie y parte del agua se evapora hacia el aire. El vapor sube y se enfría, y después forma pequeñas gotas en una nube. Más tarde, las gotas se juntan y caen como lluvia. Una parte corre hacia un arroyo y otra se filtra en el suelo.
Las nubes no están hechas de humo
Una nube puede parecer un objeto blanco y suave que flota en el cielo, por eso es fácil imaginarla como humo o niebla agrupada. En realidad, contiene innumerables gotitas de agua o cristales de hielo. Son tan ligeros que permanecen en el aire en movimiento, pero pueden juntarse y caer como precipitación.
Planificar el uso del agua
Los agricultores observan la lluvia y la humedad del suelo para decidir cuándo necesitan agua los cultivos. Las ciudades recogen, limpian y almacenan agua porque no llueve en todas partes al mismo tiempo. Entender el ciclo ayuda a proteger las reservas, pero no hace ilimitada el agua dulce ni elimina la necesidad de usarla con cuidado.
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