Sólidos, líquidos y gases — Ciencias, 7–10 años
La materia puede tener un aspecto y un comportamiento distintos según cómo estén colocadas y se muevan sus partículas diminutas. Esto ayuda a explicar por qué el hielo, el agua y el vapor son tres formas de la misma sustancia.
Los tres estados conocidos
Un sólido mantiene su propia forma, como una cuchara o un cubito de hielo. Un líquido toma la forma de su recipiente, pero conserva su cantidad, como la leche en un vaso. Un gas se extiende hasta llenar el espacio que lo rodea, como el aire de una habitación.
Por qué importa
Había que explicar por qué un mismo material podía ser duro, fluir o resultar invisible. Los estados de la materia ayudan a predecir qué ocurre cuando algo se enfría, se calienta, se vierte o se comprime. Así, los cambios sorprendentes se convierten en patrones que podemos comprobar.
¿Qué le pasa a un cubito de hielo?
Pon un cubito de hielo en un plato y déjalo una hora. Al principio es un sólido y conserva su forma. Después, el calor de la habitación lo derrite y se convierte en agua líquida, que se extiende por el plato. Más tarde, el agua puede evaporarse y hacerse gas, aunque no puedas ver el gas.
Un cambio no es desaparecer
Es fácil pensar que el hielo derretido ha desaparecido porque ya no vemos el cubito. Parece lógico, pues el agua está extendida y tiene otro aspecto. Normalmente, el material sigue ahí: el hielo ha cambiado de estado y una medición cuidadosa encuentra casi la misma cantidad de agua.
Los estados en la vida diaria
Los panaderos usan mantequilla sólida, aceite líquido y gases producidos por la masa al crecer para cambiar la textura de los alimentos. Los frigoríficos frenan la fusión y los hervidores ayudan a convertir el agua en vapor. Estos ejemplos sirven porque cada estado se comporta de forma distinta, no porque todos los materiales cambien exactamente igual.
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