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Espacio personal y límites — Psicología, 7–10 años

Las personas tienen límites diferentes sobre el contacto, la distancia, sus cosas y la información privada. Notar y expresar esos límites ayuda a que todos se sientan más seguros y se respeten.

Un límite marca lo que está bien

Un límite personal es una frontera alrededor de tu cuerpo, tus cosas, tu tiempo o tu vida privada. Por ejemplo, quizá te guste saludar con la mano pero no abrazar, o prestar un lápiz pero no tu libro favorito. Otras personas pueden elegir de otra manera.

¿Por qué importan los límites?

Las personas no pueden leer la mente de otras, y una misma acción puede resultar amistosa para alguien pero incómoda para otra persona. Los límites claros resuelven esa duda. Ayudan a preguntar primero, escuchar la respuesta y decir lo que necesitamos.

Una petición clara

Sam quiere pedir prestados los auriculares de Jo. Primero pregunta: «¿Puedo usarlos diez minutos?». Jo dice que no porque está escuchando música. Sam responde: «Vale» y usa un libro. Los pasos son preguntar, escuchar, aceptar la respuesta y elegir otro plan.

No hace falta debatir un no

Es razonable pensar que un amigo debe dar una razón antes de respetar un «no». Como solemos explicar nuestras decisiones, esa expectativa parece natural. Pero un límite sigue siendo real aunque la persona dé una respuesta breve o cambie de idea.

Límites en la vida diaria

Los límites importan cuando alguien quiere dar un abrazo, usar tus cosas, compartir una foto, unirse a un juego o hacer una pregunta personal. El respeto funciona en ambos sentidos: puedes expresar tu límite y también notar cuando otra persona expresa el suyo.

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