La luz cambia de dirección al cambiar de medio — Educación física, 11–13 años
La luz viaja a distintas velocidades por materiales como el aire, el agua y el vidrio. Al cruzar la frontera entre ellos, puede cambiar de dirección y hacer que los objetos bajo el agua parezcan desplazados.
La refracción desvía el camino de la luz
La refracción ocurre cuando la luz pasa de un material transparente a otro y cambia de velocidad. Ese cambio puede desviar su camino, como un carrito que gira cuando una rueda llega antes a una superficie rugosa. La luz no se ha detenido; ha cambiado de dirección en la frontera.
¿Por qué explicar la imagen desviada?
Una pajita en un vaso puede parecer rota, y una piscina puede parecer menos profunda de lo que es. Estas observaciones no son trucos ni errores de los ojos: la luz del objeto cambió de dirección antes de llegar. La refracción permite predecir la posición aparente y diseñar lentes.
Una moneda bajo el agua
Pon una moneda en una taza y aléjate hasta que el borde la oculte. Sin mover la cabeza, pide a alguien que eche agua. La moneda se vuelve visible porque el agua desvía sus rayos por encima del borde hasta tus ojos. La moneda no se movió; solo cambió el camino de la luz.
El objeto no se ha movido
Es lógico pensar que una moneda bajo el agua se ha movido, porque la imagen llega a tus ojos desde otra dirección. El cerebro suele suponer que la luz viaja en línea recta y sitúa la moneda más lejos, siguiendo la dirección final. La refracción hace que esa estimación visual sea incorrecta, aunque la moneda siga en su sitio.
Las lentes usan la refracción
Las gafas, las lupas, las cámaras y algunos telescopios usan materiales transparentes con formas especiales para refractar la luz. Sus superficies curvas desvían los rayos para que se separen o se junten de una manera concreta. Así, una imagen puede formarse con nitidez en la retina, un sensor u otra pantalla.
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