La fricción puede ayudar o dificultar el movimiento — Educación física, 11–13 años
La fricción es una fuerza de contacto que se opone al deslizamiento, pero también nos da agarre. Sus dos caras explican los zapatos, los frenos y la importancia de las superficies.
Qué hace la fricción
Cuando dos superficies se tocan y una intenta deslizar, la fricción se opone a ese deslizamiento. Puede frenar un objeto, pero también evita que los pies resbalen y permite detener una bicicleta. Las superficies más rugosas suelen dar más agarre, aunque no siempre.
Por qué necesitamos fricción
La gente notó primero la fricción como un problema cuando era difícil mover carros y herramientas. También descubrió que quitar demasiada fricción hacía imposible caminar o detenerse. Por eso las máquinas usan aceite para reducir la fricción no deseada, mientras que los zapatos y los neumáticos están diseñados para aumentar el agarre útil.
Un zapato sobre el suelo
Imagina que empujas un zapato por un suelo de madera con una fuerza de 6 N. La fricción se opone con 2 N, así que la fuerza no equilibrada es 6 − 2 = 4 N hacia delante. Si el suelo está mojado y la fricción baja a 1 N, quedan 5 N hacia delante y el zapato acelera más fácilmente.
La fricción no siempre es mala
Un error frecuente es decir que la fricción solo desperdicia energía. Parece razonable porque puede calentar piezas y ralentizar máquinas. Pero sin ella el pie resbalaría hacia atrás al caminar y el freno de una bicicleta no podría agarrar la rueda.
La fricción en los objetos cotidianos
Las zapatillas tienen suelas con dibujos para agarrarse al suelo, mientras que las bases de los esquís son lisas para deslizar. Los neumáticos necesitan fricción para girar y frenar, pero los rodamientos usan lubricantes para reducirla dentro de las piezas móviles. Los diseñadores eligen más o menos fricción según la tarea.
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