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De la pregunta a los datos: qué, dónde y cómo recoger — 11–13

Una pregunta estadística tiene respuestas que varían; antes de recoger, decides qué datos necesitas, dónde conseguirlos, a quién preguntar y si la gente responde en público o en secreto.

Una pregunta cuya respuesta cambia de persona a persona

Una pregunta estadística es aquella cuya respuesta no es siempre la misma: «¿Cuántos hermanos tiene cada alumno de tu clase?» da respuestas distintas, por eso necesitas datos. «¿Cuántos alumnos hay en tu clase?» tiene una sola respuesta, así que no es estadística. Cuando las respuestas son nombres o categorías (el deporte preferido), los datos son cualitativos; cuando cuentas y obtienes 0, 1, 2, 3… (el número de hermanos), son cuantitativos discretos.

Decide antes de recoger

Los datos recogidos sin un plan son difíciles de usar, así que decide primero qué quieres averiguar, dónde conseguir los datos y a quién preguntar. Fuente primaria: los recoges tú; fuente secundaria: ya los recogió otra persona, como una tabla en un sitio web fiable. Después elige cómo: observar (contar lo que ocurre) o preguntar (entrevista oral o cuestionario escrito). Pregunta a todo el grupo al que se refiere la cuestión, no solo a tus amigos.

Una curiosidad se convierte en plan

Curiosidad: «¿Qué deportes les gustan a mis compañeros?» Paso 1: conviértela en una pregunta que todos puedan responder: «¿Qué deporte te gusta más?» Paso 2: son datos cualitativos (nombres de deportes). Paso 3: ¿a quién preguntar? A los 20 alumnos de la clase, así que esperas 20 respuestas. Paso 4: ¿dónde? Fuente primaria, porque nadie más ha preguntado a tu clase. Paso 5: ¿cómo? Por escrito y sin nombre. Otra pregunta, «¿Cuántos libros has leído este mes?», da 0, 1, 2, 3…: datos cuantitativos discretos.

Responder en voz alta no es responder en secreto

Imagina que 20 alumnos responden en voz alta, levantando la mano: «¿Te lavas los dientes antes de acostarte?» 18 levantan la mano, es decir, el 90 %. Con papelitos anónimos el mismo día, solo 13 escriben «sí», es decir, el 65 %. La diferencia no es casualidad: la gente cambia la respuesta por vergüenza o para quedar bien. El método cambia la conclusión. Lo mismo pasa en una votación en la que solo responde quien quiere: habla de quienes respondieron, no de todo el grupo.

Encuestas, valoraciones y votaciones en el colegio

Las encuestas de opinión, las valoraciones de aplicaciones, las votaciones para delegado de clase y las encuestas sobre cómo van los alumnos al colegio empiezan todas por una pregunta, un grupo y un método. Cuando leas una encuesta, pregúntate: ¿a quién se preguntó, cómo, y respondió en público o en secreto? Quien piensa en estas tres cosas antes de creerse un número ya piensa como un estadístico.

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