Las preguntas retóricas dirigen la atención — Lengua, 11–13
Una pregunta no siempre pide una respuesta. A veces se hace para hacernos pensar, estar de acuerdo o fijarnos en un punto concreto.
Una pregunta puede ser una invitación
Una pregunta retórica tiene forma de pregunta, pero se usa sobre todo para defender una idea, no para obtener información. “¿Quién no querría un patio más seguro?” invita a estar de acuerdo y sugiere que la respuesta es evidente. Su efecto está en la idea que deja en la mente.
Por qué preguntar sin esperar respuesta
Una afirmación directa dice a la gente qué pensar, mientras que una pregunta retórica hace que complete la idea por sí misma. Eso puede resultar más atractivo, pero también puede esconder una suposición. Se usa para centrar la atención o crear acuerdo rápidamente, sobre todo en discursos y textos de opinión.
Encontrar la respuesta implícita
Lee: “¿De verdad queremos desperdiciar agua limpia?”. Primero, comprueba si quien habla espera varias respuestas; aquí, probablemente no. Después, encuentra la respuesta implícita: “No, no queremos”. Por último, identifica el propósito: animar a ahorrar agua. La pregunta orienta la acción sin dar una orden directa.
No todas las preguntas son retóricas
Es lógico pensar que toda pregunta necesita respuesta, porque así funcionan normalmente las conversaciones. Pero alguien puede preguntar “¿Es justo?” para escuchar opiniones reales o para sugerir que algo es injusto. Observa la situación, el tono y lo que viene después antes de decidir su propósito.
Discursos, anuncios y conversaciones
Las preguntas retóricas aparecen en discursos de campaña, anuncios, carteles, artículos y conversaciones. Pueden hacer memorable un mensaje o señalar una preocupación común, pero no demuestran que la respuesta sugerida sea correcta. Cuando oigas una, respóndela mentalmente y comprueba las pruebas.
Sigue explorando
Otros idiomas
Cargando MyLeoNes™…