Comparativos y superlativos — Lengua, 11–13
Comparar solo sirve cuando sabes qué comparas y en qué medida. Lengua, 11–13 años.
Idea
Un comparativo compara dos cosas: una puede ser más rápida, pequeña o cuidadosa que la otra. Un superlativo coloca una cosa en lo más alto o lo más bajo de un grupo: la más rápida, pequeña o cuidadosa. La forma debe encajar con el número de elementos y la cualidad medida.
Por qué importa
Comparamos precios, distancias, resultados y opciones porque una descripción sola muchas veces no basta. Una comparación muestra una relación, no solo una etiqueta: 12 minutos es menos que 20. Pero un superlativo necesita un grupo; sin él, puede sonar impresionante sin decir a quién superó.
Ejemplo resuelto
Tres rutas tardan 18, 12 y 15 minutos. Primero compara dos: 12 minutos es menos que 18. Después compara las tres: 12 minutos es la ruta más corta y 18 es la más larga. Las palabras cambian porque la primera frase compara dos rutas y la segunda ordena un grupo de tres.
Error frecuente
Es normal usar la forma más fuerte cuando algo parece muy bueno: «el mejor» o «el más grande». Pero «el más grande» necesita un grupo de comparación, y «mejor» normalmente compara dos cosas. Comprueba también las formas irregulares, como bueno, mejor, óptimo y malo, peor, pésimo, en vez de añadir la terminación habitual.
Fuera de clase
Usas estas formas al elegir un móvil, comparar resultados deportivos o leer una reseña. «Esta batería dura más» solo sirve si sabes con qué se compara. En los anuncios, comprueba si «la más rápida» nombra un grupo y una medida reales, o si solo intenta hacer que el producto parezca superior.
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