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Registro y destinatario — Lengua, 14–17 años

Cambiamos nuestra forma de hablar y escribir según quién escucha, nuestro propósito y el grado de formalidad de la situación.

El lenguaje se adapta a la situación

El registro es el conjunto de elecciones lingüísticas que encaja con una situación: formal, informal, técnico, cercano o intermedio. No consiste en tener una única forma «correcta» de hablar, sino en ajustar palabras, tono y detalle al público y al propósito.

Por qué existe el registro

El lenguaje sirve para tareas distintas: crear confianza, mostrar respeto, explicar un proceso o sonar cercano. El registro resuelve el problema de adaptar el mensaje a la situación social. Un registro adecuado aclara el propósito; uno inadecuado puede distraer u ofender.

Ejemplo: una petición, dos destinatarios

Imagina que necesitas más tiempo para un trabajo. A un amigo podrías escribir: «¿Me pasas tus apuntes? Estoy atascado». A un profesor: «¿Podría entregar el trabajo el viernes? Necesito más tiempo para comprobar mis fuentes». El objetivo es parecido, pero la relación cambia el registro.

La trampa: formal significa mejor

Es comprensible hacer todos los mensajes lo más formales posible, porque en la escuela se valora a menudo la escritura formal. Pero un exceso de formalidad puede sonar frío o distante, y la jerga puede confundir en una situación seria. El mejor registro es el adecuado, no el más solemne.

Dónde aparece

Usas distintos registros al escribir una solicitud de empleo, hablar en un grupo, presentar una investigación o tratar con un cliente. En internet, el público puede ser mayor de lo previsto, así que una broma puede parecer una ofensa o mostrar públicamente tu actitud.

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