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Tu voz puede cambiar cómo se entienden las palabras — Lengua, 4–6

Las mismas palabras pueden sonar amables, preocupadas, emocionadas o enfadadas. Quien escucha usa la voz, no solo las palabras, para entender el mensaje.

La manera de decirlo también transmite un mensaje

Las palabras son una parte de hablar. Tu voz también da pistas: puede ser suave o fuerte, lenta o rápida, y subir o bajar. «Ven aquí» con voz amable puede sonar a invitación; con voz brusca puede sonar a orden. Las palabras son las mismas, pero cambia el mensaje.

¿Por qué escuchar también la voz?

A veces, las palabras solas no dicen si alguien está bromeando, asustado o enfadado. Desde hace mucho, las personas usan los sonidos de la voz para añadir esa información, incluso antes de que los niños conozcan muchas palabras. Escuchar el tono te ayuda a responder con cuidado y seguridad, en vez de adivinar solo por las palabras.

Probar una frase de tres maneras

Di «Tú lo encontraste» de tres maneras. Primero, habla alegre y rápidamente: suena a buena noticia. Después, habla despacio y bajito: puede sonar a preocupación o cansancio. Por último, marca «tú» y usa una voz firme: puede parecer sorpresa o reproche. Pregunta a quien escucha qué pensó cada vez.

Las palabras no cuentan toda la historia

Es normal fijarse primero en las palabras, porque puedes repetirlas y señalarlas. Pero un «Estoy bien» dicho en voz baja quizá no suene bien, y una voz alta puede deberse a entusiasmo, no a enfado. Tampoco decidas solo por el tono: escucha las palabras, mira la situación y, si dudas, pregunta con cuidado.

Usar tu voz con otras personas

En casa, en el recreo o en el autobús, tu voz ayuda a los demás a saber qué quieres decir. Una voz más baja va bien cerca de un bebé dormido, mientras que fuera quizá necesites hablar más fuerte. Cuando necesites ayuda, usa palabras claras y una voz tranquila que facilite escucharte.

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