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Cómo leer la dosis de un medicamento — Salud, 14–17 años

La etiqueta de un medicamento da más que un número: indica el principio activo, su concentración y con qué frecuencia puede tomarse. Leer las tres cosas evita dosis duplicadas y otros daños prevenibles.

Tres datos esenciales

Una dosis indica cuánto principio activo entra en el cuerpo cada vez. Para usarla con seguridad, relaciona la cantidad por comprimido o mililitro con el intervalo permitido y el máximo en 24 horas. El mismo principio puede aparecer en varios productos con marcas distintas.

Por qué hay que leer bien las etiquetas

Una etiqueta resuelve un problema práctico: los cuerpos son distintos, los medicamentos están concentrados y podemos olvidar lo que ya tomamos. Las instrucciones de dosis permiten repetir un tratamiento, pero solo funcionan si se comprueban edad, concentración, horarios, alergias y otros medicamentos.

Leer un medicamento líquido

Imagina que la etiqueta dice 250 mg en 5 ml y que un profesional ha indicado 500 mg por dosis. Primero, observa que 500 mg es el doble de 250 mg. Después, duplica el volumen: 2 × 5 ml = 10 ml. Antes de tomarlo, comprueba la etiqueta, el medidor y las instrucciones con un adulto o farmacéutico.

El mismo nombre no basta

Es fácil pensar que dos productos con el mismo objetivo pueden combinarse sin peligro. Parece lógico porque ambos pueden aliviar síntomas, pero quizá contengan el mismo principio activo o concentraciones diferentes. Compara los ingredientes, pregunta a un farmacéutico y no adivines tras olvidar una dosis.

Una habilidad para el día a día

Usas esta habilidad con analgésicos, remedios para el resfriado, cremas y suplementos sin receta. Resulta especialmente útil al viajar o cuidar de otra persona, pero una etiqueta no sustituye el consejo médico ante síntomas graves, reacciones extrañas o un medicamento recetado a alguien más.

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