Corrientes oceánicas — Geografía, 11–13
Aprende cómo el agua del mar en movimiento redistribuye el calor y ayuda a explicar por qué costas cercanas pueden tener climas diferentes.
El océano transporta calor
Las corrientes oceánicas son grandes movimientos organizados del agua del mar. Algunas llevan agua cálida lejos de los trópicos; otras traen agua fría hacia latitudes menores o la hacen subir desde las profundidades. Mueven calor, nutrientes y a veces materiales flotantes por el planeta.
Por qué importan las corrientes
Un mapa de la temperatura del aire por sí solo no explica todos los climas costeros. Los geógrafos estudian las corrientes porque el mar almacena y transporta mucho calor, cambiando el aire que está encima. Así se entienden las costas suaves de Europa occidental, las costas desérticas frías y las zonas pesqueras ricas.
Una corriente cambia una costa
Compara dos costas situadas aproximadamente a 25° norte. La costa A recibe una corriente cálida de los trópicos: el agua más caliente aporta calor y humedad al aire, por lo que el clima es relativamente suave. En la costa B sube agua fría de las profundidades: el aire se enfría, hay menos evaporación y es más probable un clima costero seco.
Una corriente no es solo una ola
Es fácil pensar que toda el agua del océano se mueve al azar, como las olas de la playa. Las olas transmiten sobre todo energía a través del agua, mientras las corrientes transportan el agua misma a grandes distancias. También pueden cambiar de dirección o fuerza, así que una flecha del mapa es solo un modelo útil.
Las corrientes en decisiones reales
Los barcos usan previsiones de corrientes para ahorrar combustible y tiempo, y los equipos de búsqueda las usan para calcular hacia dónde puede ir un objeto a la deriva. Los pescadores las siguen porque transportan nutrientes que sostienen al plancton y a los peces. Los científicos también las vigilan para entender los cambios del océano.
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