Decirlo cuando algo está mal — Ética, 4–6 años
A veces un niño ve un peligro, un trato injusto o que alguien está siendo herido. Decirlo significa usar una voz clara y pedir ayuda, en vez de quedarse callado porque el problema parece difícil.
Qué significa decirlo
Decirlo significa contarle a una persona de confianza que algo no es seguro, hace daño o está muy mal. Puedes explicar lo que viste, decir quién necesita ayuda y pedir que venga un adulto. No significa pelear ni arreglarlo todo solo; significa no dejar escondido un problema serio.
Por qué lo decimos
Los problemas pueden crecer cuando todos se callan: un líquido derramado puede hacer que alguien se caiga, o un niño solo puede seguir siendo rechazado. Las personas aprendieron a avisar de los peligros y las injusticias porque una persona puede ver algo que los demás no han visto. Decirlo lleva el problema a alguien que puede actuar con seguridad.
Un suelo resbaladizo
Tom derrama agua junto a la puerta y ve que dos personas están a punto de pasar por allí. Primero se aparta para no resbalar. Después dice en voz alta: «El suelo está mojado» y avisa a un adulto cercano. El adulto trae un paño y una señal. Tom ayudó avisando, no intentando traer el paño solo.
La trampa: pensar que es chivarse
Un niño puede temer que contárselo a un adulto sea chivarse, sobre todo si otro niño dice: «No lo cuentes». Ese miedo es comprensible: nadie quiere perder un amigo ni causar problemas. Pero no es lo mismo contar una pequeña molestia para meter a alguien en líos que pedir ayuda ante un peligro o un daño.
Dónde ayuda
Decirlo ayuda en casa, en la escuela, en el parque y durante las visitas. Puedes contarle a un adulto que hay cristales rotos, humo, un niño herido o un problema que sigue ocurriendo. Si la primera persona de confianza no escucha, díselo a otro adulto seguro hasta que alguien lo tome en serio.
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