Respetar las diferencias — Ética, 4–6 años
Las personas pueden verse, hablar, moverse, aprender o celebrar de formas diferentes. La diferencia no es motivo para reírse de alguien ni tratarlo como menos importante.
Ser diferente no está mal
Las personas no están hechas con un solo molde. Alguien puede llevar gafas, comunicarse con las manos, necesitar más tiempo, comer otra comida o hablar otra lengua. Podemos sentir curiosidad sin mirar fijamente, imitar ni burlarnos.
Por qué hace falta respeto
Cuando una diferencia se convierte en una broma, la persona puede sentirse sola o insegura, y otros pueden copiar la crueldad. El respeto nace del problema de convivir con necesidades y formas de ser distintas. Permite que todos conserven su dignidad y participen.
Dar espacio a una diferencia
Sam se tapa los oídos cuando hay mucho ruido. Primero, Nora nota que está incómodo; después, baja la música; luego pregunta: «¿Está mejor?». Sam asiente y continúan en silencio. Nadie le llama raro; cambian el plan juntos.
«Solo estaba bromeando»
Un niño puede pensar que una broma no hace daño porque hizo reír a algunas personas. Es una idea comprensible, porque la risa suele mostrar diversión. Pero una broma sobre el cuerpo, la voz o la forma de moverse puede herir; para si la persona se disgusta y usa palabras amables.
Vivir con personas diferentes
El respeto ayuda en el patio, en una familia, en un autobús y más tarde en el trabajo. Puedes conocer a alguien que se comunica, viste o se mueve de otra forma. Observa, escucha y pregunta a un adulto de confianza cómo ayudar, en vez de adivinar o reírte.
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