Reparar lo que hemos hecho — Ética, 4–6 años
Cuando una acción nuestra hace daño a alguien o estropea algo, pedir perdón es solo el principio. Podemos reconocer el resultado, asumir la responsabilidad y ayudar a mejorar la situación.
Más que pedir perdón
Reparar lo que hemos hecho significa intentar arreglar el problema que causamos. Podemos decir por qué pedimos perdón, escuchar a la persona afectada y hacer algo útil. Si derramamos pintura, ayudamos a limpiarla; si hacemos daño con palabras, damos espacio y hablamos con respeto.
Por qué importa reparar
Los errores forman parte de vivir con otras personas, pero sus efectos pueden continuar después de ese momento. La idea de reparar nació de la necesidad de recuperar la seguridad, la confianza o un objeto compartido. No borra lo ocurrido; demuestra que importa el daño y que intentaremos hacerlo mejor.
Una torre derribada
Sam corre junto a la torre de bloques de Ana y la derriba. Primero, se detiene y dice: «La he tirado yo. Lo siento». Después, pregunta si Ana quiere ayuda para reconstruirla o si prefiere estar sola. Luego trae los bloques y sigue el plan de Ana, sin fingir que la torre no importaba.
La disculpa rápida
Un error frecuente es decir «perdón» deprisa y esperar que todo esté bien inmediatamente. Es comprensible, porque la incomodidad nos hace querer escapar de ella. Una disculpa es más sincera cuando nombra la acción y acepta que la otra persona puede necesitar tiempo, espacio o ayuda práctica.
Reparar en la vida diaria
Reparar aparece cuando un niño rompe un dibujo, derrama agua, interrumpe un juego o dice algo desagradable. La respuesta útil depende del daño: limpiar, reconstruir, devolver, escuchar o dar espacio. Los adultos pueden tener que ayudar si alguien se hace daño o si es peligroso tocar un objeto.
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