Notar cómo se sienten los demás — Ética, 4–6 años
Las demás personas tienen sentimientos y necesidades, igual que nosotros. Notarlos nos ayuda a elegir acciones que no causen daño innecesario.
Las personas tienen sentimientos
Una persona puede sentirse feliz, preocupada, sola, enfadada o tranquila, aunque no lo veamos enseguida. Podemos observar su cara y sus acciones, escuchar sus palabras y preguntar con cuidado. No tenemos que adivinarlo todo para preocuparnos por lo que siente.
¿Por qué notar los sentimientos?
Antes de que las personas vivieran juntas en grupos, ya necesitaban notar quién estaba herido, asustado o preparado para jugar. Si ignoramos esas señales, un problema pequeño puede hacerse mayor. Prestar atención nos ayuda a parar, preguntar y elegir el siguiente paso con más cuidado.
Una respuesta cuidadosa
Mía ve a Leo sentado aparte mientras los demás construyen una torre. Primero observa su cara seria y pregunta: «¿Quieres ayuda o espacio?» Leo responde: «Espacio». Mía se aparta y avisa a una persona adulta cuando después él dice que está triste. Observó, preguntó y respetó su respuesta.
Adivinar no es saber
Un error frecuente es decidir: «Sonríe, así que está bien», o «Está callado, así que está enfadado». Parece razonable porque las caras y las acciones dan pistas, pero no cuentan toda la historia. Pregunta con amabilidad y escucha en vez de decidir por la otra persona.
En casa y al jugar
Puedes usarlo cuando un amigo deja de jugar, un bebé llora o alguien se sienta solo a la hora de comer. Para, observa, escucha y pregunta qué necesita; a veces necesita ayuda y otras veces tranquilidad. Es útil porque cuidar empieza por notar lo que pasa, no por hacerlo todo por la otra persona.
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