Cuidar de los lugares y seres vivos que compartimos — Ética, 7–10 años
Un parque, un aula, una calle o un río lo usan muchas personas y seres vivos. Cuidarlo significa tener en cuenta necesidades que no son solo las nuestras.
Lo que compartimos necesita cuidados
Un lugar compartido no es un lugar de nadie; es un lugar del que dependen muchas personas. Cuidarlo significa dejarlo seguro y en buenas condiciones para personas, animales y plantas. Acciones pequeñas, como usar una papelera o no dañar un nido, muestran respeto por una comunidad más amplia.
Por qué cuidar más allá de nosotros
Si todo el mundo toma lo que quiere y deja basura o daños, los lugares compartidos pronto se vuelven inseguros y desagradables. Este problema llevó a crear deberes hacia los vecinos, los animales y el mundo natural. No podemos usar todos los recursos como si fueran infinitos o solo nuestros.
La planta sedienta de la escuela
La clase observa que la tierra de su planta está seca. Primero, comprueba si necesita agua en vez de regarla sin pensar. Después, le da la cantidad indicada en la etiqueta y la coloca con la luz adecuada. Por último, anota el día para que el siguiente grupo la cuide sin encharcarla ni olvidarla.
«Ya se encargará otra persona»
Es fácil dejar un envoltorio en el suelo o un grifo goteando porque la acción de una sola persona parece demasiado pequeña. Ese pensamiento es comprensible cuando el problema ya existe. Pero muchos actos pequeños se acumulan, y un lugar compartido solo se mantiene bien cuando quienes lo usan hacen su parte.
Cuidar en los lugares cotidianos
Puedes practicarlo en un patio, una acera, una biblioteca, tu casa o un jardín. Tira la basura al contenedor adecuado, usa solo lo necesario, avisa si hay daños y deja espacio para otras personas y seres vivos. Cuidar es algo práctico, no solo un sentimiento.
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