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Control mediante realimentación — Ingeniería, 14–17

Un sistema de realimentación mide lo que ocurre, lo compara con un objetivo y ajusta su acción para reducir la diferencia.

Medir, comparar, ajustar

El control mediante realimentación mantiene un sistema cerca de un objetivo elegido. Un sensor mide el resultado actual, un controlador lo compara con el objetivo y una acción cambia el sistema. El ciclo se repite porque el sistema y su entorno siguen cambiando.

Por qué se necesitó la realimentación

Una instrucción fija no puede responder cuando cambian las condiciones. Un calefactor programado durante diez minutos puede dejar una habitación fría y otra demasiado caliente. La realimentación se desarrolló para que las máquinas respondieran a los resultados y mantuvieran estables motores, termostatos y procesos.

El ciclo de un termostato

La temperatura objetivo de la habitación es 20 °C. El sensor lee 18 °C, así que el controlador calcula un error de 2 °C y enciende la calefacción. Después lee 20,5 °C, un error de −0,5 °C, y la apaga; el ciclo sigue comprobando.

La realimentación no es solo una orden

Es razonable pensar que basta fijar un objetivo: se ordena girar a un motor y girará correctamente. Pero sin medir el resultado, el sistema no detecta rozamiento, una carga cambiante o un error del sensor. Una orden inicia una acción; la realimentación comprueba qué ocurrió.

Realimentación en sistemas reales

El control de crucero mide la velocidad de un coche y cambia la potencia del motor para acercarse a la velocidad elegida. Un dron usa sensores para corregir su posición y un frigorífico regula la temperatura encendiendo y apagando el compresor. Estos sistemas necesitan medidas útiles y a tiempo.

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