Emprendimiento y riesgo — Economía, 7–10 años
Una persona emprendedora detecta una posible necesidad, organiza recursos y acepta que el resultado es incierto.
Probar una idea
Una persona emprendedora intenta organizar personas, herramientas o dinero para hacer algo útil u ofrecer un servicio. La idea puede funcionar o no. Emprender no consiste solo en tener una buena idea; también significa probarla y responsabilizarse de las decisiones.
¿Por qué correr un riesgo?
A veces las personas quieren un producto o servicio que no existe cerca, o una forma mejor de resolver un problema. Una persona emprendedora intenta responder a esa necesidad sin conocer el resultado. Hay riesgo porque puede gastar tiempo, esfuerzo o dinero sin recuperarlo.
Un puesto de fruta en la escuela
Leo compra 20 manzanas por 10 € y piensa venderlas a 0,70 € cada una. Si las vende todas, recibe 20 × 0,70 € = 14 €, así que la posible ganancia es 14 € − 10 € = 4 €. Pero si solo vende 12, recibe 8,40 € y pierde 1,60 €, sin contar su tiempo.
La trampa: una buena idea garantiza el éxito
Una idea ingeniosa puede parecer segura porque imaginamos que gustará a la gente. Pero los clientes quizá no la quieran, otro vendedor puede ofrecer algo parecido o los costes pueden ser demasiado altos. Una persona emprendedora prudente prueba la idea a pequeña escala antes de arriesgar más recursos.
Dónde se ve
Una persona que vende tarjetas hechas a mano por internet, inicia un servicio de reparación de bicicletas o abre una cafetería está tomando decisiones emprendedoras. También lo hace un niño que prueba un puesto en una feria escolar, con ayuda adulta para la seguridad y las reglas. En todos los casos se intenta crear valor sin conocer el resultado.
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