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Una comparación justa cambia una cosa — Datos, 11–13 años

Para saber si algo marca una diferencia, mantenemos parecidas las demás condiciones importantes.

Cambiar una cosa

Una prueba justa compara dos situaciones parecidas, salvo en el factor que estamos investigando. Si pruebas dos aviones de papel, usa el mismo papel y lánzalos del mismo modo, cambiando solo el doblez. Así, una diferencia en la distancia puede tener una explicación razonable.

¿Por qué controlar las condiciones?

Un resultado puede cambiar por muchas razones a la vez: el viento, la luz, la cantidad de agua o la persona que hace la prueba. Si cambian varias cosas, los datos no indican cuál fue importante. Mantener parecidas las condiciones convierte una comparación vaga en pruebas sobre una pregunta concreta.

Probar un fertilizante

Pregunta: ¿el fertilizante hace crecer más las plantas de judía? Coloca seis plantas parecidas con la misma luz; dáselo a tres y solo agua a las otras tres. Da a ambos grupos la misma cantidad de agua y mide la altura tras dos semanas. Si las medias son 18 cm y 13 cm, la prueba sugiere un efecto, aunque repetirla fortalecería la evidencia.

El cambio escondido

Un error frecuente es comparar un método nuevo con uno antiguo y cambiar también la hora, el material o las personas. Parece razonable porque el método nuevo suele venir acompañado de varios cambios. Pero, si el resultado mejora, los datos no pueden separar el cambio útil de los demás.

Dónde ayuda

Los científicos usan comparaciones controladas al probar medicamentos, materiales o condiciones de crecimiento. Los ingenieros las usan para comparar diseños, y los equipos deportivos pueden cambiar un hábito de entrenamiento mientras siguen el rendimiento. En la vida diaria, este razonamiento ayuda a saber si una nueva rutina de estudio sirvió de verdad.

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