Mantener privados los datos personales — Datos, 4–6 años
Algunas informaciones hablan de una persona concreta, como su nombre, su cara o su dirección. Los niños pueden aprender a compartir información corriente con cuidado y preguntar a un adulto de confianza antes de compartir datos privados.
Algunos datos son personales
Los datos personales son información que señala a una persona concreta. Un nombre, una fotografía, una voz, el nombre del colegio o una dirección pueden hacerlo. Pueden ser útiles, pero pertenecen a una persona y deben tratarse con cuidado.
¿Por qué mantenerlos privados?
Las personas necesitan controlar quién sabe cosas sobre ellas y dónde pueden encontrarlas. Compartir un dato privado con alguien equivocado puede hacer que una persona se sienta preocupada o insegura. Por eso paramos y preguntamos a un adulto de confianza antes de compartirlo.
Elegir qué compartir
La clase hace un cartel sobre la fruta favorita. Ana dice: «Me gustan las peras», que es información corriente. Alguien también pide su nombre completo y su dirección; esos son datos privados. La maestra dice que los dejen fuera, y el cartel comparte la idea sin identificar a Ana.
Un pequeño detalle puede identificar a alguien
Un niño puede pensar que un dato es seguro porque no es una dirección ni un nombre completo. Pero «el único niño con abrigo morado del colegio de la Calle Roble» podría señalar a una persona. Es un error comprensible: cada detalle parece pequeño hasta unir las pistas.
Privacidad en la vida diaria
Antes de enseñar una foto, enviar un mensaje de voz o decir dónde vive un amigo, pregunta si esa persona está de acuerdo. En internet o fuera de ella, hay que tener el mismo cuidado. Si dudas, no compartas el dato todavía y pregunta antes a un adulto de confianza.
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