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La concordancia en latín — Lenguas clásicas, 11–13 años

Las palabras relacionadas suelen coincidir en rasgos como número, género o caso. Lenguas clásicas, 11–13 años.

Palabras que coinciden

En latín, un adjetivo cambia de terminación para concordar con el sustantivo que describe. La concordancia puede incluir género, número y caso, no solo el significado del sustantivo. Así, bonus, bona y bonum pueden significar «bueno», pero cada forma encaja con un tipo distinto de sustantivo.

Por qué ayuda la concordancia

Una oración latina puede separar un adjetivo de su sustantivo con otras palabras o colocarlos en un orden poco habitual. La concordancia ofrece al lector un hilo: las terminaciones semejantes muestran qué palabras van juntas. El sistema es útil porque el significado no debería depender de mantener cada pareja una al lado de la otra.

La concordancia en «puella bona»

Empieza con puella, «niña». Aquí es femenino, singular y nominativo, porque es el sujeto de «la niña». El adjetivo bona tiene los mismos tres rasgos: femenino, singular y nominativo. Por eso, puella bona significa «la niña buena»; bona no se elige solo porque se trate de una persona.

El género no es biología

Un error comprensible es elegir la forma del adjetivo preguntando si la cosa es masculina o femenina. En gramática, el género es un patrón de la palabra y no siempre un hecho sobre el objeto: nauta, «marinero», es masculino en latín aunque el marinero sea una mujer. Comprueba el patrón gramatical del sustantivo.

Concordancia en palabras modernas

La concordancia sigue siendo visible cuando una lengua cambia las palabras para que encajen. En español, «casas blancas» marca el plural en las dos palabras, y el francés hace algo parecido en «les grandes maisons». El latín ayuda a reconocer este patrón, aunque cada lengua moderna tiene sus propias reglas y excepciones.

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