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Los infinitivos complementarios en latín — Lenguas clásicas, 14–17

Descubre cómo un infinitivo completa verbos como poder, querer y deber. No es una cita escondida: termina la acción que el primer verbo deja abierta.

Un verbo abre la acción

Algunos verbos latinos parecen incompletos sin otro verbo: possum significa «puedo», pero ¿puedo hacer qué? El infinitivo aporta la acción que falta, como en possum currere, «puedo correr». Los dos verbos suelen tener el mismo sujeto.

Por qué el latín usa aquí un infinitivo

El problema es que el español suele usar «poder», «querer» o «deber» seguido de un infinitivo, mientras el latín une directamente las dos acciones. Después de verbos de capacidad, intención, comienzo u obligación, el infinitivo mantiene estrechamente unidas ambas acciones.

De debeo a «debo marcharme»

Empieza con debeo, «debo», y discedere, «marcharse». La terminación -o indica que el sujeto es «yo»; el infinitivo nombra la acción exigida. Debeo discedere significa «debo marcharme», no «debo una marcha».

No inventes un segundo sujeto

Puedes esperar que cada verbo tenga su propio sujeto, sobre todo porque el infinitivo no lleva terminación de persona. Es una expectativa razonable, pero en possum videre el sujeto oculto de videre sigue siendo «yo». Busca primero un sustantivo o pronombre que muestre otro sujeto.

Instrucciones y planes

Este patrón aparece cuando alguien dice lo que puede, quiere, se atreve o tiene que hacer: en un plan, una regla, una promesa o un aviso. También ayuda a leer lemas como sapere aude, «atrévete a saber», donde el infinitivo aporta la acción.

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