La concordancia en latín: palabras que encajan con sus… — 14–17
En latín, las terminaciones hacen que muchas palabras trabajen en equipo. Aprendes a hacer concordar adjetivos, participios y aposiciones con los sustantivos que describen, aunque estén separados.
Idea: las terminaciones muestran las parejas
Un adjetivo latino pertenece a un sustantivo, y un participio pertenece al sustantivo que realiza o recibe su acción. Sus terminaciones coinciden en género, número y caso. Las palabras pueden estar separadas: la concordancia te ayuda a unirlas.
Por qué: el latín necesitaba mantener clara la estructura
El latín puede cambiar el orden de las palabras para dar énfasis, porque las terminaciones muestran muchas funciones gramaticales. Esa libertad haría difíciles las frases largas si las descripciones no tuvieran un enlace visible con sus sustantivos. La concordancia resuelve el problema.
Ejemplo: encontrar las palabras que concuerdan
Mira puellae rosam albam portant: «las chicas llevan la rosa blanca». Primero, rosam es femenino, singular y acusativo, así que es el complemento directo. Albam tiene las mismas tres características y describe a rosam. Puellae es femenino plural nominativo, y portant confirma «llevan».
Trampa: concordar con el sustantivo más cercano
Parece natural unir un adjetivo al sustantivo que está al lado, sobre todo en español, donde el orden ayuda mucho. En latín no es obligatorio. En magnas puellas nauta videt, magnas concuerda con puellas, no con nauta: ambas son femeninas, plurales y acusativas.
Uso: leer inscripciones y lemas
La concordancia ayuda cuando encuentras latín en edificios, monedas, monumentos o lemas, donde el orden puede estar elegido por estilo. También sirve para leer nombres científicos como Homo sapiens. Puedes comprobar una pareja revisando las terminaciones antes de aceptar la traducción.
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