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Resolver desacuerdos — Educación cívica, 4–6 años

Las personas pueden querer cosas distintas y aun así encontrar una manera pacífica de seguir adelante.

Un desacuerdo se puede resolver

Un desacuerdo ocurre cuando las personas quieren cosas distintas, como el camión rojo o ser el primero en un juego. Resolverlo significa encontrar un siguiente paso justo sin hacer daño a nadie. A veces la solución es compartir, turnarse o pedir ayuda.

¿Por qué resolver un desacuerdo?

Si cada desacuerdo lo decide la voz más fuerte o la mano más fuerte, algunas personas quedan fuera y el problema vuelve. Los grupos crearon maneras pacíficas de resolverlos: explicar lo ocurrido, escuchar a cada persona y elegir un acuerdo seguro. Así se protege a las personas y al grupo.

Dos niños, una pelota

Leo y Sara agarran la misma pelota. Primero, la dejan en el suelo y dicen qué querían. Después, eligen tres minutos para cada uno con un temporizador. Leo juega primero, Sara espera cerca y cambian cuando suena la alarma. Nadie empuja ni queda ignorado.

Ser el primero no siempre es ganar

Un niño puede agarrar el objeto porque llegar primero parece demostrar que es suyo. Ese sentimiento es comprensible, pero llegar antes no resuelve todos los problemas compartidos. La otra persona aún necesita una oportunidad segura para explicar y participar en la solución.

Soluciones pacíficas en la vida diaria

Esto ayuda cuando unos hermanos eligen un programa, unos amigos no se ponen de acuerdo sobre un juego o los vecinos comparten un camino. Se puede parar, nombrar el problema y buscar una opción que todos acepten. Si alguien puede hacerse daño o no hay acuerdo, debe ayudar un adulto de confianza.

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