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Los lugares naturales compartidos necesitan cuidado — 4–6

Un arroyo, un árbol o un pequeño rincón natural puede importar a muchos seres vivos y personas.

La naturaleza puede formar parte de nuestro espacio compartido

Un arroyo, un árbol viejo, un estanque o un trozo de hierba puede ser usado por personas y seres vivos a la vez. Es compartido aunque nadie sea dueño de cada pájaro, hoja o gota de agua. Cuidarlo significa dejarlo limpio, evitar daños y dar espacio a los animales.

Por qué la naturaleza compartida necesita cuidado

Una persona puede pensar que un envoltorio, una rama rota o un poco de agua sucia no importan. Pero muchas acciones pequeñas se acumulan, y las plantas y los animales no pueden mudarse sin más a un lugar limpio. Las comunidades aprendieron a cuidar la naturaleza compartida porque todos dependen de aire, agua y espacios vivos sanos.

Cuidar de un arroyo

Ves tres bolsas de aperitivos junto a un arroyo. Primero, avisa a un adulto si la orilla es empinada o el agua parece peligrosa. Después, recoge las bolsas solo si es seguro, usando una bolsa o guantes. Tíralas al contenedor adecuado y deja las piedras, plantas y animales donde están.

Ayudar no significa tocarlo todo

Puedes querer mover un nido, coger flores o salvar a un animal pequeño porque te importa. Ese sentimiento es bueno, pero tocar puede asustar a los animales o dañar su hogar, y algunas criaturas pueden hacerte daño. Para, mantén la distancia y pregunta a un adulto o a una persona que cuide de la fauna.

Cuidar de la naturaleza cercana

Esta idea sirve en parques, playas, junto a ríos y en jardines compartidos. Puedes llevarte la basura o usar un contenedor, quedarte en los caminos cuando los carteles lo indiquen y alejar perros o juguetes de los lugares frágiles. Las pequeñas decisiones cuidadosas dejan sitio para las personas y la fauna.

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