Algunas cosas son públicas y otras privadas — Educación cívica, 4–6 años
Los niños aprenden que los lugares y la información compartidos no son lo mismo que la casa, el cuerpo o los datos privados de una persona.
Lo público y lo privado son diferentes
Un lugar público está abierto para que las personas lo usen según sus normas, como una biblioteca o una acera. Algo privado pertenece a una persona o a un grupo pequeño, como un dormitorio, un diario, un cuerpo o un mensaje familiar, y hace falta permiso antes de entrar o compartirlo.
¿Por qué importa la diferencia?
La vida compartida necesita lugares que las personas puedan usar, pero cada persona también necesita controlar su cuerpo, su casa y su información. Sin ese límite, alguien podría entrar en una habitación, hacer una foto o contar un secreto sin permiso.
Antes de compartir una foto
Leo hace una foto en un parque público. Primero comprueba si aparecen las caras de otras personas. Después pregunta a las personas que conoce antes de enviarla. Si alguien dice que no, mantiene esa parte privada o hace otra foto; estar en un lugar público no elimina la necesidad de permiso.
Público no significa que todo vale
Es fácil pensar: «Todo el mundo puede ver esto, así que puedo hacer lo que quiera». Es un atajo comprensible, pero los lugares públicos siguen teniendo normas y las personas siguen teniendo privacidad; un parque puede ser público, mientras que la cara, la bolsa o la conversación de alguien son personales.
Usa este límite cada día
Esto ayuda cuando entras en una habitación, coges prestado un objeto, haces una foto o repites algo que has oído. Para y pregunta: ¿esto es compartido por todos o pertenece a alguien? Si es privado, pide permiso primero o déjalo tranquilo.
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