Las personas pueden vivir de maneras diferentes — Educación cívica, 4–6 años
Una comunidad puede incluir familias, lenguas, comidas, celebraciones y rutinas que no son todas iguales.
La diferencia forma parte de la comunidad
Las personas de un barrio pueden hablar lenguas distintas, comer alimentos diferentes, rezar o celebrar de otras maneras, o tener rutinas familiares distintas. Aun así, pueden usar los mismos lugares y participar en la misma comunidad.
¿Por qué dejar sitio a las diferencias?
Una comunidad está formada por personas reales, no por copias. Si todos tuvieran que hablar, comer o celebrar de la misma manera, muchas personas quedarían fuera; dejar sitio a las diferencias permite que más personas participen en la vida común.
Hacer que una celebración acoja a todos
Una clase prepara un día de comida compartida. Primero pregunta a las familias por alergias y alimentos que no comen. Después etiqueta los platos e incluye varias opciones. Nadie tiene que explicar sus creencias privadas, y todos pueden participar con seguridad o traer una comida adecuada.
Diferente no significa equivocado
Una forma conocida puede parecer la única sensata, sobre todo si siempre la hemos visto en casa. Es comprensible sentirlo así, pero la ropa, la comida, las palabras o las celebraciones desconocidas no están mal automáticamente; primero podemos preguntar con respeto.
Fíjate en ello cada día
Puedes ver varias lenguas en los carteles, oír nombres distintos para la misma comida o conocer en la escuela a familias con rutinas diferentes. La curiosidad ayuda: pregunta qué significa algo, escucha la respuesta y evita hacer suposiciones sobre una persona.
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