Personas que ayudan a la comunidad — Educación cívica, 4–6 años
Una comunidad funciona gracias a muchas formas de ayuda. Los niños pueden reconocer a quienes ayudan, entender su trabajo y pedir apoyo a un adulto seguro y de confianza.
Las personas que ayudan tienen trabajos distintos
Una comunidad está formada por personas que viven, aprenden o trabajan cerca unas de otras. Algunas ayudan enseñando, otras cuidan la salud, limpian lugares o hacen más seguros los desplazamientos. Nadie puede hacer todos los trabajos.
¿Por qué necesitan ayuda las comunidades?
Las personas tienen necesidades distintas y no pueden saber hacer todo a la vez. Una persona enferma puede necesitar a una enfermera, alguien perdido puede necesitar indicaciones y una farola rota puede necesitar un técnico. Hay ayudantes porque vivir juntos trae problemas que requieren habilidades diferentes.
Encontrar ayuda de forma segura
Leo no encuentra a su familia en una estación llena de gente. Primero se queda donde está, en vez de alejarse. Después pide ayuda a un trabajador de la estación con uniforme y habla claro. El trabajador lo lleva a un mostrador seguro y contacta con su familia. Leo recibe ayuda sin ir con un desconocido a un lugar escondido.
Una persona que ayuda no es mágica
Los niños pueden pensar que una persona que ayuda puede arreglar cualquier problema enseguida, porque los adultos suelen parecer capaces y tranquilos. Pero cada ayudante tiene tareas concretas y quizá necesite llamar a otra persona. Es mejor pedir ayuda a la persona adecuada y explicar bien el problema.
Personas que ayudan en lugares cotidianos
Encontramos personas que ayudan en escuelas, hospitales, tiendas, autobuses, bibliotecas y calles. Podemos preguntar a un maestro adónde ir, a un bibliotecario por un libro o al conductor del autobús por una parada. Si hay peligro o una herida, avisamos enseguida a un adulto de confianza.
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