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Pedir prestado no es ser dueño — Educación cívica, 4–6

Las cosas compartidas pueden pasar de una persona a otra cuando todas las cuidan y las devuelven.

Usar algo durante un tiempo

Cuando pides algo prestado, puedes usarlo durante un tiempo, pero sigue siendo de otra persona o de todas las personas que lo comparten. Lo cuidas y lo devuelves cuando termina el tiempo acordado. Después otra persona también puede usarlo. Pedir prestado hace que un objeto sirva a muchas personas.

Por qué importa devolverlo

Si las personas se quedaran con todos los libros, juguetes o herramientas compartidos, la siguiente encontraría la estantería vacía. Devolverlos resuelve el problema de que hay pocas cosas: un objeto puede servir a muchas personas por turnos. Cuidarlo también importa, porque si se rompe o se pierde, los demás no podrán usarlo.

Pedir prestado un libro de la biblioteca

El lunes, Sara elige un libro de la biblioteca. La bibliotecaria apunta su nombre y el día de devolución, el viernes. Sara lleva el libro a casa, lo mantiene seco y pasa las páginas con cuidado. El viernes lo devuelve y lo deja en el buzón de devoluciones. Ahora otra persona puede pedir prestado el mismo libro.

El error de quedárselo

Es comprensible pensar: «Puedo usarlo, así que ahora es mío». Usar algo se parece a ser su dueño, sobre todo cuando nadie está esperando en ese momento. Pero pedirlo prestado da permiso durante un tiempo, no la propiedad para siempre. La fecha de devolución forma parte del acuerdo.

Pedir prestado más allá de los libros

Puedes pedir prestados libros, juegos de mesa, material deportivo y a veces herramientas. Las bibliotecas, ludotecas y centros comunitarios organizan estos objetos para que muchas personas puedan usarlos. En casa, puedes pedir un puzle a un amigo, acordar cuándo lo devolverás y guardar juntas todas sus piezas.

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