Enlaces químicos — Química, 11–13 años
Los átomos se unen de maneras concretas, y esas uniones ayudan a explicar por qué las sustancias tienen propiedades distintas.
Cómo se mantienen unidos los átomos
Un enlace químico es la atracción que mantiene unidos los átomos de una sustancia. Algunos átomos comparten electrones; otros los transfieren y después atraen partículas con cargas opuestas. El tipo de enlace ayuda a decidir si una sustancia es sólida, se disuelve en agua o conduce la electricidad.
Por qué importan los enlaces
Los químicos necesitaban resolver un problema: ¿cómo pueden el hidrógeno y el oxígeno formar agua, una sustancia con propiedades distintas de las de cada gas? La respuesta es que los átomos se reorganizan en grupos nuevos, con enlaces nuevos. Pensar en enlaces permite explicar propiedades en vez de memorizar un dato para cada sustancia.
Una molécula de agua
Empieza con dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno. Cada hidrógeno comparte un electrón con el oxígeno, formando dos pares compartidos; el oxígeno conserva además dos pares solitarios. Los tres átomos forman ahora una molécula de H₂O. Estos enlaces hacen que el agua sea un líquido estable a temperaturas normales, a diferencia de los gases hidrógeno y oxígeno.
Una confusión comprensible
Es fácil pensar que un enlace es una pequeña varilla entre átomos, porque así aparece en los dibujos. En realidad, es una atracción que implica electrones y cargas eléctricas, no un trozo de material. El dibujo es un modelo útil, pero no muestra la forma exacta ni el movimiento de los electrones.
Enlaces en materiales útiles
Los enlaces de un material ayudan a los ingenieros a escogerlo para una tarea. El cobre tiene electrones que se mueven con facilidad, por eso sirve para cables eléctricos; el vidrio tiene otra estructura de enlaces y conduce mal. Los plásticos, los medicamentos y las fibras también funcionan porque sus átomos están unidos en disposiciones concretas.
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