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Estados de la materia — Química, 7–10 años

Un mismo material puede ser sólido, líquido o gas. Su estado ayuda a explicar por qué el hielo mantiene su forma, el agua fluye y el vapor se extiende.

Qué nos dice un estado

Un sólido mantiene su forma, un líquido adopta la forma de su recipiente y un gas se extiende por el espacio que lo rodea. Calentar o enfriar puede cambiar el estado sin cambiar el material. El hielo, el agua y el vapor de agua son agua.

¿Por qué fijarse en el estado?

Era necesario predecir cómo se comportarían los materiales al guardarlos, calentarlos o verterlos. Saber su estado ayuda a resolver problemas sencillos: elegir una botella para zumo, dejar espacio para que se derrita el hielo o encerrar un gas. Es una forma útil de describir su comportamiento.

Hielo sobre una mesa caliente

1. Pon un cubito de hielo en un plato. Mantiene su forma, así que es sólido. 2. Déjalo en una habitación templada; el calor lo derrite. 3. El agua derretida fluye y adopta la forma del plato, así que es líquida. 4. Si se calienta bastante, parte se convierte en vapor de agua, un gas.

La trampa de la forma

Es frecuente pensar que todo lo que no tiene forma propia es un gas. Parece lógico, porque los líquidos y los gases pueden extenderse. La prueba útil es observar el recipiente: un líquido conserva su cantidad y forma un charco, mientras un gas se expande por todo el espacio disponible.

Los estados a nuestro alrededor

Un congelador cambia el estado del agua líquida y la convierte en hielo, mientras un hervidor la convierte en vapor. El tiempo atmosférico también depende de estos estados: el vapor puede enfriarse y formar pequeñas gotas en una nube. En ambos casos sigue siendo agua, aunque cambia su comportamiento.

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