Clasificar a los seres vivos — Biología, 11–13 años
Cómo agrupan los biólogos a los seres vivos según sus características comunes, para estudiar y comparar la enorme variedad de la vida.
La idea
Existen millones de tipos de seres vivos, así que los biólogos los agrupan por características importantes que comparten. Un murciélago pertenece a los mamíferos, no a las aves, porque tiene pelo y alimenta a sus crías con leche, aunque vuele. Los grupos pequeños muestran semejanzas más cercanas.
¿Por qué formar grupos?
Sin un sistema común, dos científicos podrían usar nombres distintos para el mismo organismo, o el mismo nombre para organismos diferentes. La clasificación les da un mapa común para identificar la vida y reconocer relaciones. Empezó con rasgos visibles, pero hoy también compara células, ADN e historia evolutiva.
Un ejemplo paso a paso
Imagina que clasificamos un delfín. Primero, tiene columna vertebral, así que es un vertebrado. Después, respira aire con pulmones y alimenta a sus crías con leche, por lo que es un mamífero. Finalmente, su cuerpo y sus dientes encajan en el grupo que incluye a ballenas y delfines. Cada observación reduce el grupo.
Un error frecuente
Un error frecuente es agrupar organismos por una sola característica llamativa: poner los murciélagos con las aves porque ambos vuelan. Parece lógico, porque volar se ve fácilmente, pero ignora otras pruebas. Una buena clasificación usa varios rasgos, sobre todo los que muestran relaciones más profundas.
Dónde se utiliza
Los biólogos de campo usan la clasificación para identificar correctamente una planta, un insecto o un animal desconocido. Así, los equipos de conservación pueden saber qué especies son raras o están amenazadas. Agricultores, médicos y museos también necesitan nombres correctos, porque organismos distintos pueden requerir cuidados o tratamientos muy diferentes.
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