Enzimas: acelerar la química de la vida — Biología, 14–17 años
Las células contienen innumerables reacciones químicas, pero muchas serían demasiado lentas a la temperatura corporal. Las enzimas aceleran reacciones concretas al ofrecer un lugar adecuado para que reaccionen las moléculas.
Ayudantes moleculares
Una enzima es una proteína con una forma que permite que ciertas moléculas encajen en una zona llamada sitio activo. Ayuda a que reaccionen al reducir la barrera de energía. La enzima no se consume en la reacción y queda lista para actuar otra vez.
Por qué las reacciones necesitan ayuda
Las partículas no reaccionan solo por estar cerca; deben chocar con una orientación útil y suficiente energía. A la temperatura corporal, muchas reacciones importantes ocurrirían con demasiada poca frecuencia. Las enzimas resuelven este problema de velocidad sin calentar peligrosamente las células.
Ejemplo: la catalasa
El peróxido de hidrógeno puede dañar las células, por eso la catalasa lo descompone en agua y oxígeno. Al añadir tejido de patata al peróxido aparecen burbujas cuando se forma oxígeno. Si hervir antes la patata reduce las burbujas, el calor cambió la forma de la enzima y su sitio activo ya no funciona bien.
Trampa: las enzimas aportan energía
Es razonable pensar que una reacción más rápida ha recibido energía extra, como un columpio al que empujan. Normalmente, una enzima no cambia la energía almacenada en las sustancias iniciales o finales. Baja la barrera entre ellas, de modo que la misma reacción ocurre con más frecuencia y rapidez.
Uso: detergentes biológicos
Los detergentes biológicos contienen enzimas como proteasas y lipasas. Las proteasas descomponen manchas de proteínas y las lipasas actúan sobre las grasas, incluso a temperaturas más bajas que el agua sola. Las enzimas actúan sobre ciertas manchas; no disuelven mágicamente toda la suciedad.
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