Seres vivos y cosas no vivas — Biología, 4–6 años
Aprende a reconocer qué hace que una planta o un animal estén vivos y en qué se diferencian de una piedra, un juguete o un vaso.
¿Qué significa estar vivo?
Un ser vivo realiza por sí mismo las tareas de la vida: usa energía, crece y cambia, y puede tener seres parecidos. Un gatito respira, come y crece; una semilla puede despertar y convertirse en planta. Una piedra puede moverse si la empujamos, pero no hace estas cosas sola.
¿Por qué los clasificamos?
Las personas clasifican los seres vivos y las cosas no vivas porque así hacen mejores preguntas. Cuidamos a un conejo dándole comida, agua y un lugar seguro, pero no damos de comer a una silla. Buscar respiración, crecimiento y respuesta al mundo da pistas útiles, aunque algo sea muy pequeño.
Una clasificación cuidadosa
Mira una judía, un bloque de madera y un caracol. La judía puede crecer con agua y calor; el caracol respira, come y se mueve solo. El bloque de madera solo se mueve cuando algo lo empuja, así que no está vivo. Una pista ayuda, pero varias juntas hacen más segura la decisión.
Moverse no basta
Es fácil pensar que todo lo que se mueve está vivo: un coche de juguete rueda y una nube cruza el cielo. Es una idea comprensible porque el movimiento se ve bien. Pero el coche necesita un empujón o pilas, y el aire mueve la nube; ninguno crece, come ni tiene crías.
Una mirada útil a nuestro alrededor
Esta forma de observar ayuda cuando cuidas de un jardín, una mascota o una pequeña criatura del exterior. Puedes notar que una planta seca necesita agua o que un animal ha cambiado al crecer. También recuerda que un juguete, una máquina o una piedra no necesitan comida ni descanso.
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