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Cómo los telescopios revelan el cielo — Astronomía, 11–13 años

Un telescopio hace más que ampliar: reúne mucha más luz y puede detectar tipos de luz que nuestros ojos no ven. Por eso los astrónomos usan telescopios distintos para preguntas diferentes.

Reunir luz

Un telescopio ofrece una abertura mayor que el ojo humano, así que reúne más luz de objetos débiles o lejanos. También puede separar detalles muy próximos. Algunos telescopios captan luz visible; otros detectan radio, infrarrojos o rayos X.

¿Por qué construir telescopios mayores o distintos?

Los astrónomos suelen enfrentarse a dos problemas: los objetos lejanos son demasiado débiles y los detalles aparecen mezclados. Una superficie mayor reúne más fotones, mientras que un detector adecuado muestra información fuera de la luz visible. Ningún instrumento responde a todas las preguntas.

Por qué ayuda un espejo grande

Un espejo circular de 2 metros de diámetro tiene un radio de 1 metro, así que su área es de unos 3,14 metros cuadrados. Un espejo de 20 centímetros tiene radio de 0,1 metros y área de unos 0,031 metros cuadrados. El espejo grande reúne unas 100 veces más luz, si todo lo demás es igual.

Aumentar no lo es todo

Es razonable pensar que el zoom más potente siempre muestra más detalles, porque un objeto cercano parece mayor. En astronomía, demasiado aumento puede hacer que una imagen débil se vea borrosa y tiemble. La capacidad de reunir luz y la nitidez importan tanto como el aumento.

Observar más que estrellas

Los satélites meteorológicos, los escáneres médicos y algunas cámaras usan una idea parecida: recoger señales que los ojos no leen bien y convertirlas en imágenes. Los astrónomos emplean radiotelescopios para estudiar gas frío e instrumentos infrarrojos para observar a través de algunas zonas polvorientas.

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