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Auroras: luces creadas por el tiempo espacial — Astronomía, 11–13 años

Las auroras boreales y australes comienzan con partículas procedentes del Sol. El campo magnético de la Tierra las guía hacia los cielos polares, donde hacen brillar gases muy tenues.

Qué es una aurora

Una aurora es un resplandor que se mueve muy por encima de la Tierra, normalmente verde, aunque a veces rojo, rosa o violeta. Partículas rápidas y cargadas procedentes del Sol llegan cerca de la Tierra, y nuestro campo magnético guía algunas hacia los polos. Allí chocan con átomos de oxígeno y nitrógeno de la atmósfera. Esos átomos liberan la energía en forma de luz de colores.

Por qué se forman auroras cerca de los polos

Había que explicar las luces extrañas que aparecían en los cielos fríos del norte y del sur. La respuesta unió dos tipos de pruebas: el Sol envía un flujo de partículas cargadas y la Tierra se comporta como un imán gigante. Las líneas del campo magnético entran y salen cerca de los polos, así que las partículas pueden bajar por ellas allí. Las tormentas solares fuertes pueden llevar el resplandor más lejos de los polos.

Por qué una aurora puede ser verde

Veamos una aurora verde paso a paso. Primero, una partícula solar llega a un átomo de oxígeno a unos 100–300 kilómetros sobre la Tierra. Después, el choque da energía extra al átomo. Por último, el átomo pierde esa energía emitiendo luz verde cerca de los 557 nanómetros. El nitrógeno y el oxígeno a distintas alturas pueden producir en cambio colores rojos, azules o violetas.

El error comprensible

Es fácil pensar que una aurora es una nube que refleja luz solar de colores. Los colores parecen una cortina, y la luz del Sol sí ilumina la atmósfera alta durante el día. Pero una aurora produce su propia luz: partículas energéticas excitan átomos y estos emiten colores concretos. Puede brillar de noche, aunque el Sol esté bajo el horizonte.

Auroras y tiempo espacial

Las auroras son señales hermosas del tiempo espacial, pero las mismas tormentas solares pueden alterar satélites, enlaces de radio y redes eléctricas. Las previsiones usan observaciones del Sol y medidas de naves cerca de la Tierra. Los astronautas también vigilan esta actividad, porque las partículas adicionales pueden aumentar el riesgo de radiación. El resplandor no es peligroso por sí mismo en el suelo; es una pista visible de lo que ocurre sobre nosotros.

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